Los cofrades de Internet
Las temperaturas estivales se mantendrán en la capital malagueña, a buen seguro, varios meses más, pero después del asueto veraniego, la vida parece volver a la normalidad. En toda la diócesis malacitana, de modo simbólico, hoy se inicia el curso cofrade con la festividad de
Cofrade no es sólo quien ostenta un cargo de junta de gobierno, que también; ni el capillita que no se pierde un solo culto; ni el coleccionista de carteles; ni el cuaresmero de última hora. Todos son cofrades a su manera y todos son necesarios, incluido los cofrades de Internet, ese nuevo grupúsculo formado con la aparición de las nuevas tecnologías.
El estereotipo de estos internautas, a día de hoy, es peyorativo. “Los cofrades tienen que limpiar plata en sus cofradías y no criticar en los foros”, suelen decir los puristas. Pero, ¿y si hablamos de un cofrade en un ostracismo obligado o ahogado de responsabilidades y sin tiempo para el ocio personal? Que nadie se engañe, los cofrades del día a día son un grupúsculo muy reducido. Son los que sacan las cofradías a la calle llegado el momento, pero no suman ni un diez por ciento, según la corporación, del total de hermanos.
Cada uno debe asumir su rol dentro del mundo cofrade, el que cada cual elija, y aceptar al resto. Respecto al cofrade de Internet, haría un gran favor a los medios digitales si no contribuyen a inflar las connotaciones negativas que ya tienen por culpa de una minoría muy molesta. La fórmula es usar el sentido común y la educación. Críticas sí, pero siempre desde el respeto.