En el Paseo del Parque, cuando cae la tarde, ya se escuchan cornetas y tambores. Sonidos, además, que Fusionadas inmortalizará en su tercer trabajo discográfico, éste con el valor añadido de que albergará marchas propias nunca antes grabadas. También se escucha Semana Santa en El Perchel, Martiricos o Puerto de la Torre, por citar algunos ejemplos. Los índices de participación del Foro Cofrade empiezan a repuntar igualmente, como ocurre cada mes de septiembre tras la conmemoración de la festividad de Santa María de la Victoria, Patrona de Málaga y su Diócesis.
Todo llega y todo se va. Este curso cofrade se inicia con el recuerdo vivo de Carlos García Jarana, cofrade gaditano de 24 años que el pasado mes de julio abandonaba la vida terrenal. Estuvo vinculado a Málaga a través de distintas personas, cofradías y colectivos, uno de ellos El Cabildo. Era conocido en el mundo cofrade como Zidac, su apodo en internet.
Nadie debe olvidar y todos mirar adelante. Este es el reto, un año más, de El Cabildo, cara a la temporada que empieza. Nuevos retos y un objetivo, la constancia, para mejorar errores pasados y alcanzar nuevas metas. El espíritu que debe motivar a una junta de gobierno a afrontar un nuevo año en el cargo o a una candidatura presentarse para regir los designios de una corporación. Vuelven a sonar las cornetas, afinemos todos para que se escuchen mejor que ayer.
A un hermano mayor no hay que evaluarlo en función de la cantidad de plata que es capaz de limpiar. No es su cometido, pues para eso esta el equipo de albacería. Ni hay que juzgarlo por su capacidad para realizar un balance económico. Para eso está el equipo de tesorería. Ni por su habilidad para redactar un acta, algo que es competencia del secretario. Un buen cartel de Glorias es aquel que es capaz de anunciar este tiempo que se inicia después de la Semana Santa. El de este curso, en forma de postal navideña, más allá de su calidad artística, un año más vuelve a ser deficiente, en cuanto a que no cumple con su misión. ¿Anuncia la Navidad o las Glorias? Es importante saber que en el mundo cofrade cada uno, y cada cosa, tienen su rol. Cuando esto se confunde, suele ser contraproducente.
Los errores, más de lo que se debiera hacer, tienden a intentar ocultarse bajo el síndrome del perro del hortelano. Esa figura de Lope de Vega, que ni come ni deja comer. Sin embargo, los fallos sólo son nuevas oportunidades para mejorar. Ahora que estamos en época de balance ‘semanasantero’, es curioso ver como la pelota pasa de unas manos a otras. Qué pocos son capaces de asumir las responsabilidades aceptadas en su momento. El albacea que no hace su trabajo no puede reprocharle al secretario que no acuda a limpiar. Ni éste puede echarle en cara al tesorero que no redacte la memoria del último curso, igual que las cuentas no son competencias del albacea.
El rol del comunicador es informar, para bien o para mal, de lo que ocurre en el mundo cofrade. Es decir, debe decir que el trono está sucio, si realmente lo está, aunque no haya cogido un trapo en toda la Cuaresma. No es su cometido. Nadie está obligado a participar del mundo cofrade, pero quien lo hace debe entender que asume una responsabilidad y está sujeto a la crítica de la ciudad.
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Muchos son los motivos que hay para afirmar que la cultura cartelística en Málaga está ausente (cuanto menos es mejorable), al igual que la nazarena. Hay pocos artistas capaces de hacer un cartel sobrio con cuatro o cinco colores. Todos son pintores pero sólo unos pocos artistas. La obra de Leonardo Fernández, autor del ‘cartel’ oficial, gustó a nivel general. El Señor del Rescate muestra una gran viveza, logrado por los pinceles de Fernández. Pero la obra es una pintura y no un cartel como tal. ¿Le ha gustado el cartel? Sí, la pintura es muy bonita. Esta es la frase que algunos tiran de ella para salir del paso.
Parece que en Málaga hay un estilo definido. La obra hiperrealista y sobrecargada tiene, en líneas generales, gran aceptación. Además, cuando alguna obra sale de esta línea ya no gusta. La innovación no tiene cabida. Por otra parte, la designación de la persona para elaborar el ‘cartel’ oficial de Semana Santa se ha convertido en un premio que sirve para reconocer la entrega e involucración de un pintor con la Semana Santa de Málaga. ¿Debe seguir así? La mayoría de los sectores cofrades están a favor de esta pauta.
La fiebre cartelera aumenta sus grados años tras año. Así lo prueban la infinidad de carteles editados por las propias hermandades. Algunos publicistas han definido al cartel como un golpe en el ojo o un grito en una esquina y algunas obras que han servido para plasmar el cartel anunciador de varias cofradías, lo han conseguido literalmente. El problema es que ya todo vale para hacer un cartel.
A todo esto, la fotografía ha pasado a un segundo plano. La pintura se impone aunque algunas dejan mucho que desear ya que las hermandades recurren, en ocasiones, a aficionados del caballete. Luego que nadie se asuste del resultado.
Buscar el beneficio de la hermandad por encima del personal o de otros intereses, en más ocasiones de las que debiera, es sólo una utopía. Pocas son las hermandades que tratan las propuestas que reciben, sin mirar de donde vienen. Es por ello que el rol del cabildo de hermanos debe ganar más importancia, ésta es la forma directa de potenciar la labor del hermano de base, el primer pilar sobre el que se sustenta cualquier cofradía.
Un paseo por las hemerotecas locales es suficiente para comprobar la cantidad de papel que se ha manchado para debatir necesidades cofrades de primer orden, sobre las que los cabildos competentes siquiera se han pronunciado. ¿Qué quieren los hermanos de la Archicofradía de la Esperanza para su basílica? Es una de esas preguntas sin respuesta que ninguna junta de gobierno se atreve a formular. En este caso concreto, la cuestión parece superar a la propia corporación perchelera, pues es la responsable de una de las tres basílicas de la capital, la cuál sigue fría y desangelada, casi una década después de la aprobación del breve pontificio que le otorgó tal distinción canónica.
La poca importancia que a veces se le otorga a los cabildos de hermanos, pese a que tienen la última palabra en cualquier cofradía, hace que entre los cofrades se infravalore su función. Esto resta asistencia y participación. De otro modo no se entiende la construcción de casas hermandades enmascaradas de capillas, la falta de criterio musical, o el cambio gratuito de sede canónica o entorno de acción social.
Una familia cofrade más grande, contribuye a mejorar la realidad que existe. El cabildo debe contar más y no sólo para pedir el voto, hay hermanos que no quieren ser borregos y también quieren hablar.
Hace no tantos años, las bandas paramilitares estaban de moda en la Semana Santa de Málaga, donde abundaban las flores de plástico, la labor del músico no se reconocía y las presidencias eran más numerosas que algunos cortejos nazarenos. Paco García nunca ha pisado las tablas del Teatro Cervantes para pronunciar un pregón de Semana Santa. Ahora le llega su turno. Sin embargo, en la década de los ochenta se convirtió en el mejor ‘pregonero’ radiofónico. Lideró a un equipo que dijo lo que nadie antes se había atrevido a decir. Ellos supieron exaltar la grandeza de nuestra Semana Santa, a la par que condenar las atrocidades que se cometían. Como logro más destacado de aquella época, ejercieron la presión oportuna para que se abriese la Catedral a las cofradías. Hoy, dos décadas después, deberían aparecer nuevamente esos micrófonos críticos para imprimir un nuevo giro de tuerca al mundo cofrade malagueño, en ocasiones demasiado conservador. No debemos vanagloriarnos por contar con una publicación de Semana Santa fuera del periodo cuaresmal, no es ningún lujo, lo que habría es que lamentar que ésta no se editará con una periodicidad mayor. El mensaje que en su momento dio Paco García está asimilado, hoy toca abrir nuevos debates.
El mundo cofrade de Málaga debe seguir creciendo, pero en formación y caridad, principalmente. El patrimonio material de las hermandades ha alcanzado unos niveles más que aceptables, que pueden seguir enriqueciéndose, pero sin olvidar nunca la parcela humana. En el plano procesionista, la figura del nazareno sigue sin estar consolidada, cuando debería ser el pilar de cualquier estación de penitencia. Lo dijo el último pregonero, Pedro Merino: ¿Para cuando un monumento al nazareno? Más allá de los conceptos que deben imperar en cualquier hermandad, de pasión o de gloria, la Semana Santa de Málaga necesita una profunda remodelación. Debe adaptar sus horarios a los nuevos tiempos, pues hoy carece de sentido ver hermandades a las tantas de la mañana en la calle. Y también debería reorganizar los días, contando con el Sábado Santo. El próximo 8 de marzo será el pregón, Paco García tiene el reto de actualizar el mensaje.
La independencia en el campo de los medios de comunicación, siempre va de la mano de la libertad informativa. Este es uno de los pilares sobre los que El Cabildo se ha asentado desde su fundación, en septiembre de 2002. Con esta carta de presentación arranca una nueva temporada radiofónica, la séptima, donde no se perderá el espíritu crítico en pos de un futuro cofrade mejor.
Como gran novedad, el programa llegará este año a la frecuencia modulada gracias a Radio Voz Málaga (88.4 FM). Ésto no supondrá trabas informativas algunas, como dictan algunos medios, sino todo lo contrario, un altavoz más grande desde donde informar de la actualidad cofrade malagueña.
Hablando de espíritu crítico, repasen las hemerotecas y recuerden el numerito que montó el Obispado hace ahora un año. Decían que iban a crear una comisión para sopesar cualquier tipo de acto extraordinario que pudieran organizar las cofradías. A los Remedios, incluso, se utilizó de cabeza de turco. Desde este medio se apoyó la moción, pero un año después todo sigue igual, por no cambiar, sigue incluso Dorado Soto al frente de la diócesis. A puertas de un mes cargado de actos extraordinarios, muchos inventados, no sería mala cosa volver a reflexionar sobre este punto.
Las temperaturas estivales se mantendrán en la capital malagueña, a buen seguro, varios meses más, pero después del asueto veraniego, la vida parece volver a la normalidad. En toda la diócesis malacitana, de modo simbólico, hoy se inicia el curso cofrade con la festividad de la Patrona, Santa María de la Victoria. Algunos no llegaron a desconectar, pero quien sí lo hizo, debe volver a enchufarse a la vida diaria y a la cofrade, por supuesto.
Cofrade no es sólo quien ostenta un cargo de junta de gobierno, que también; ni el capillita que no se pierde un solo culto; ni el coleccionista de carteles; ni el cuaresmero de última hora. Todos son cofrades a su manera y todos son necesarios, incluido los cofrades de Internet, ese nuevo grupúsculo formado con la aparición de las nuevas tecnologías.
El estereotipo de estos internautas, a día de hoy, es peyorativo. “Los cofrades tienen que limpiar plata en sus cofradías y no criticar en los foros”, suelen decir los puristas. Pero, ¿y si hablamos de un cofrade en un ostracismo obligado o ahogado de responsabilidades y sin tiempo para el ocio personal? Que nadie se engañe, los cofrades del día a día son un grupúsculo muy reducido. Son los que sacan las cofradías a la calle llegado el momento, pero no suman ni un diez por ciento, según la corporación, del total de hermanos.
Cada uno debe asumir su rol dentro del mundo cofrade, el que cada cual elija, y aceptar al resto. Respecto al cofrade de Internet, haría un gran favor a los medios digitales si no contribuyen a inflar las connotaciones negativas que ya tienen por culpa de una minoría muy molesta. La fórmula es usar el sentido común y la educación. Críticas sí, pero siempre desde el respeto.
Todos estamos expuestos al fenómeno de la globalización, ese ‘huracán’ que se hace más universal y amenaza con destruir la identidad cultural y territorial de cada rincón del planeta. Hay que tener cuidado porque afecta a todos los estratos de la sociedad, incluido el cofrade. Y es que la riqueza de las hermandades malagueñas radica en su idiosincracia. Por ello, si alguna vez la perdieran, perderían con ella gran parte de su valor.
La globalización nazarena ha llegado, y de que manera, a un importante número de provincias andaluzas, cuyas Semanas Santas son pobres copias descafeinadas de la hispalense. Este fenómeno aún no ha podido con el bastión malagueño, muestra del arraigo de esta singular celebración en el pueblo. Pero si la globalización hispalense parece superada, en los últimos tiempos, el mundo cofrade malagueño está amenazado por otra globalización.
Tan negativa es para Málaga la globalización cofrade hispalense, como la corriente que intenta imponer las formas de procesionar –y hacer– de las décadas de los sesenta y setenta del pasado siglo XX. La realidad cofrade de Málaga es mucho más amplia, y aunque algunos cofrades tengan muy poca memoria, procesiones hay en la capital desde 1487. Quien use capillos que no los quite, y quien haga pulso que no deje de hacerlos. Siempre sin perder, sobre todo en el segundo caso, las formas de una manifestación pública de fe. Pero como dijo un pregonero: “Aquí no sobra nadie”.
La Cuaresma se acerca vertiginosamente y lo hace de la mano de un sinfín de actos y cultos cofrades. Demasiados a veces, lo que provoca un innecesario atasco de actos. Las hermandades malagueñas pecan de exceso en ocasiones, tanto en cantidad, como en contenido. La auto moderación sería una buena medicina para todos, pues no hacen falta muchos, sino buenos.
Hay determinados actos cofrades vacíos de sentido y otros que, sin embargo, se prolongan demasiado, aunque estén plenamente justificados. Como en tantas cosas en la vida, la clave está en el equilibrio y la mesura. Y éste no se consigue con un pregón en cada presentación de un cartel. Que a veces se confunden los sitios y las formas. Todo está provocando una saturación que desvirtúa el sentido de los actos y en algunas ocasiones termina por aburrir a los propios cofrades.
El crecimiento de la Semana Santa, y del mundo cofrade en general, pasa también por una agenda de actos y cultos ordenada. A puertas de una Cuaresma, es una buena oportunidad para reflexionar y tener presente para qué son esos días de preparación.